La tarde de este domingo 8 de junio, con nostalgia y dolor desde el punto de vista humano, pero con la confianza y esperanza que reconforta la fe, fieles y presbiterio de la Diócesis de San Isidro dieron el último a Dios a quien en vida fue el querido sacerdote Padre Oldemar Solís Ureña, su sonrisa y libertad, su humildad y natural jocosidad, marcaron la vida de propios y extraños que le conocieron; su partida repentina nos sorprende, pero nos reconforta saber que el Señor le ha llamado tras una vida de entrega apasionada, de servicio y amor genuino.
Con este tema por desarrollar, en Cordoncillo de Volcán, Parroquia de Buenos Aires, se vivió la última jornada de esta novena en honor a San Isidro Labrador, que llevó al Obispo Castro Rojas a recorrer una vez más prácticamente toda la geografía diocesana.
El penúltimo día de novena en honor a San Isidro Labrador se realizó este martes en comunidades pertenecientes a la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, la jornada arrancó con el desayuno ofrecido en la casa cural de Potrero Grande, momentos previos a la gira.
Así tal cual, peregrinando paso a paso el pueblo de San Isidro de Palmar Norte, se vivió este sétimo día de novena en honor a San Isidro Labrador, jornada que el Obispo de San Isidro, Mons. Juan Miguel Castro Rojas quiso dedicar a reflexionar sobre los milagros en la vida del santo patrono, enseñanza para nosotros hoy.
Este domingo IV de Pascua, conocido como Domingo del Buen Pastor, llevó a Mons. Juan Miguel Castro Rojas a celebrar el quinto día de la novena en honor a San Isidro en dos poblados de la Parroquia de Puerto Jiménez, concretamente en Palo Seco y Miramar de Sierpe.
Este sábado continuó la gira que realiza Mons. Juan Miguel Castro Rojas con ocasión de la novena en honor a San Isidro Labrador, esta vez en la comunidad de La Fortuna quienes también celebran su fiesta patronal.








