La tercera jornada de la novena en honor a San Isidro Labrador, se desarrolló este viernes 6 de mayo en la Zona de Los Santos, pidiendo la bendición de Dios en favor de los productores de café, primero de Santa María de Dota y luego de San Marcos de Tarrazú.

Posteriormente en San Marcos de Tarrazú, el Obispo fue recibido por un buen número de vecinos, autoridades del gobierno local y jerarcas de las instituciones a fin al cultivo del café, quienes por medio de un acto formal dieron la bienvenida. En dicho acto, Don Carlos Vargas, Gerente General de Coopetarrazú, señaló que, «somos una asociación de pequeños productores de 62 años de historia, que ha logrado calidad en su producto llegando hasta los más lejanos mercados, somos una empresa que se ha preocupado por la responsabilidad en el proceso de la producción del café, y por eso hoy recibimos esta bendición», recalcó.

Refiriéndose a la Diócesis, el Obispo agregó: «la mayor riqueza son ustedes queridos hermanos, he venido con la intención de poder ser alguien muy cercano, lo más cercano posible. Me identifico mucho con ustedes, porque soy de un pueblo cafetalero, y pasé desde muy niño recolectando café, me identifico con ustedes al saber lo díficil que es cultivar el café, pido a Dios les bendiga muchísimo, y los admiro», concluyó sus palabras antes de bendecir la tierra y a los productores.

Por la tarde, la visita se desarrolló en el cantón de Dota, primero en área de la tostadora, donde el Obispo fue recibido por los 23 colaboradores de esta planta, quienes comentaron el proceso que realizan para producir el Café Quetzal en sus líneas gourmet y reserva especial, entre otras. «Esta empresa une a más de 900 familias que se ven beneficiadas de este proyecto, donde por medio de los 110 colaboradores de la cooperativa, hacen posible darle valor agregado a este producto», explicaron personeros de la empresa.

Finalmente, durante la Eucaristía celebrada en el gimnasio del Colegio de Santa María, Mons. Juan Miguel envío un sentido mensaje a los agricultores vecinos de la zona, «reconozco la perseverancia y la esperanza que tienes ustedes los campesinos, pido a Dios que todos ustedes al igual que San Isidro, puedan dignificar el trabajo, valorar lo que hacen por más humilde que sea, y reconocer en el trabajo un gran valor».




