El cuarto día de la novena en honor a San Isidro Labrador inició con la visita a Radio Colosal, desde donde el Obispo pudo dirigirse a todos los radioescuchas con un mensaje de esperanza; posteriormente, en la comunidad de San Miguel se visitó la Finca 4 Reinas, donde se bendijo y se encomendó a Dios todos los trabajos que se realizan. El desayuno se compartió en casa de la familia Mendoza Muñoz, productores de mamón chino quienes con gran gozo recibieron al Obispo en su hogar, para luego bendecir la finca pidiendo a Dios su protección.

En la comunidad de La Cuesta se visitó parte de las instalaciones de Coopeagropal, donde personeros de la empresa agradecieron al Obispo sureño por la bendición ofrecida el año pasado, la cual ha dado grandes frutos para todos los asociados, recordando que éste es un producto que genera y ofrece trabajo durante todo el año. Por esta razón, en esta oportunidad, Mons. Juan Miguel visitó los almácigos, donde impartió la bendición a unas 80 mil plantas que serán de mucho bien para tantas familias de la zona.


Con el delicioso almuerzo ofrecido al aire libre en casa de la familia Barboza Fernández, se recargaron las energías para continuar el camino, pues la última actividad sería la cabalgata hasta el redondel de Naranjo, donde el Obispo ingresó montado en una mula, junto a otros caballistas y hermosas carrozas con sus santos patronos.

Durante la homilía, el prelado se dirigió a los presentes con unas sentidas palabras, «San Isidro Labrador tiene que ser modelo en la vida de todo cristiano, él se santificó trabajando la tierra, en su matrimonio y participando de la Eucaristía, enamorándose de lo más precioso que tenemos que es la Eucaristía, porque al participar de ella se llenaba de fuerza».
Con la Palabra de Dios, el Obispo motivó a comprometernos por la evangelización, «hemos escuchado la necesidad de los ministerios, resaltando la presencia de unos hombres que son servidores, esto significa que los sacerdotes no podemos ni debemos realizar la misión solos dentro de la comunidad, pues desde el bautismo somos invitados a comprometernos dentro de la Iglesia. Sigamos a Jesús, escuchemos la Palabra , alimentémonos del Señor, fortalezcamos nuestra fe, animémonos a recibirlo porque en Él no hay engaño, su presencia nos llena siempre de gozo. Seamos buenos hijos de Dios, buenos servidores, dispuestos a gastarnos y desgastarnos. Que Dios bendiga sus tierras y familias», finalizó.

La actividad concluyó con dos presentes para el Obispo, una pintura de San Isidro junto a productos y emblemas de la zona, acompañado de un corazón agustino, del cual precisaron, «ha sido sembrado en nuestra tierra y corazón»; y un retrato suyo, confeccionado por una niña de la comunidad.



