La tercera jornada de la novena en honor a San Isidro Labrador que realiza Mons. Juan Miguel Castro Rojas, Obispo de San Isidro, dio inicio muy de mañana y estuvo marcada, por dos elementos; primero, la reflexión en torno a la virtud de la caridad con los pobres, cualidad que vivió San Isidro, nuestro Santo patrono; y luego, por la elección del nuevo romano pontífice.

Posteriormente, nos dirigimos a la comunidad de Abrojo, donde nos ofrecieron un desayuno, ameno compartir con la familia López que nos preparó hacia lo que estaba por venir, la nueva elección del Papa. Dirigiéndonos entre un paraje natural hasta la comunidad de Miramar, punto alto de la geografía que sirvió para admirar la Zona Sur, se visitó una familia y cuando se estaba en la bendición, llegó la noticia del humo blanco que indicaba la elección del nuevo Papa, y con ello la alteración de la agenda propuesta, esperando en aquel hogar por la noticia que esperaba el mundo entero.

Con agenda alterada nos dirigimos hasta Paso Canoas para bendecir un local comercial, y seguir el camino hasta Copeagropal, donde también esperaban al Obispo Castro para mostrarle la nueva tecnología con que cuentan para procesar la fruta de la palma, y con su visita también recibir la bendición.

Y añadió: “la caridad no se mide por la cantidad, sino por el amor con que se da. Lo que hace grande el gesto de San Isidro no es cuánto daba, sino cómo lo hacía: con humildad, sin hacer ruido, sin esperar nada a cambio, como quien ve en el pobre el rostro de Cristo”.




