El penúltimo día de novena en honor a San Isidro Labrador se realizó este martes en comunidades pertenecientes a la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, la jornada arrancó con el desayuno ofrecido en la casa cural de Potrero Grande, momentos previos al primer destino en Bajo de Coto, lugar donde Mons. Juan Miguel tuvo oportunidad de compartir con productores de papaya, proyecto que empezó de forma artesanal y que ahora cuenta con más de 15 mil unidades de árboles; ahí, comentaron al Obispo los retos que afrontan, especialmente por las diversas plagas a las que deben hacer frente.

Ahí, Mons. Juan Miguel tuvo oportunidad de probar vinagre de uva, momento que aprovecharon para comentar acerca de sus ricas propiedades; además, comió la semilla del árbol de jorco, especie casi extinta, conocimos la famosa jack fruit, conocida como la jacka, o fruta más grande del mundo. Cabe resaltar, que esta visita se realizó a un matrimonio no católico, que recibieron con gran hospitalidad al Obispo y su bendición, precisando que lo que viene de Dios no se rechaza.

En la comunidad de Bioley, sus vecinos y grupo de emprendedores, celebraban la fiesta patronal en honor a Nuestra Señora de Fátima; ahí, el prelado compartió sobre la travesía de estos días de novena y la linda experiencia de fraternizar y conocer a tantas personas en las comunidades. Seguidamente, bendijo otra finca productora de café y ganado, pidiendo al Señor asistencia y fortaleza en tiempos donde los productos no están siendo pagados a los mejores precios.

El almuerzo se realizó en un emprendimiento de la zona, venta de comidas Fany Rojas quien junto a sus hijos llevan adelante este sueño que ostenta fuertes retos para salir adelante, pero que con gran confianza en Dios continúan cada día.

Y añadió, “en una sociedad como la nuestra, tan agitada, con tantas ocupaciones, corremos el riesgo de vivir “desconectados” del verdadero alimento que da fuerza y paz. Muchos dicen no tener tiempo para ir a Misa, o se acercan solo por costumbre. San Isidro, en cambio, nos enseña a priorizar a Dios, y a hacerlo desde el corazón”.




