Así tal cual, peregrinando paso a paso el pueblo de San Isidro de Palmar Norte, se vivió este sétimo día de novena en honor a San Isidro Labrador, jornada que el Obispo de San Isidro, Mons. Juan Miguel Castro Rojas quiso dedicar a reflexionar sobre los milagros en la vida del santo patrono, enseñanza para nosotros hoy.

Durante el recorrido, el prelado llevó esperanza y consuelo a los vecinos, que aprovechaban el momento para expresar sus penas y angustias, sus dolores y sufrimientos al enfrentar verdaderos retos que impone la vida. Seguidamente, bendijo emprendimientos y hogares, entablando pequeños y amenos espacios de diálogo, campo que sirvió para recibir el testimonio de un vecino del pueblo sobre lo que consideran, un milagro, esto, tras ser impactado en el rostro por una fruta de palma aceitera.

Antes del almuerzo, el prelado visitó más hogares a quienes bendijo y alentó; cerca del centro educativo, el mundo parecía haberse detenido, un calendario afirmaba estar en abril del 2024, aquel jocoso dato no podría pasar en vano, me hacía pensar cómo el mismo Obispo había recorrido con paciencia y mansedumbre aquellas comunidades, sin forzar agenda, viviendo a integridad cada momento, casi como si detuviera el tiempo también, para poder servir a todos.





