Este domingo 01 de mayo, la comunidad de El Llano la Piedra, filial de la Parroquia Nuestra Señora de la Cueva Santa en Santa María de Dota, vivió la gran fiesta de la Dedicación del templo en honor a San José, celebración que fue presidida por Mons. Juan Miguel Castro Rojas, obispo de San Isidro.
Durante la homilía de esta solemne celebración, basado en el texto del Evangelio que se proclamó, el prelado hizo un vehemente llamado a la feligresía a escuchar la voz de Dios y convencidos, obedecerle. “Pedro dice, hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. ¡Qué convencimiento el de estos apóstoles, qué convencimiento el de Pedro! Dios es a quién debemos escuchar, a Dios es a quien debemos de obedecer, a Dios es a quién debemos de seguir. Cuánto nos ayudaría, especialmente en el momento de la historia en que estamos viviendo, escuchamos infinidad de voces, escuchamos infinidad de invitaciones, escuchamos infinidad de indicaciones. ¿Será Dios quién nos está hablando? ¿Será Dios que nos está indicando lo que debemos de seguir? Aquí es donde debemos de discernir, a la luz del espíritu del Resucitado, si son voces humanas o es voz inspirada por el Señor. A Dios es a quién debemos de escuchar, atender, seguir, amar y vivir. Cuando entendamos esto, queridos hermanos, nuestra vida será totalmente diferente”, recalcó el Obispo.

Según comentó Quirós González, “los fieles estaban muy contentos y agradecidos, es un rito muy significativo para esta comunidad, ya que esa iglesia es un milagro de Dios porque este templo fue construido en tiempos de pandemia, fue construida por la voluntad de muchos de los fieles, la venta del pan, panes de diferentes clases, hizo posible que se pudiera levantar lo que hoy conocemos como la iglesia de San José”.

Así mismo, podemos agregar que en el altar de este templo dedicado hoy al Patriarca San José y a la Santísima Virgen María Auxiliadora de los Cristianos, se colocó la reliquia de la beata sor María Romero Meneses, beata de la Iglesia que curiosamente fue beatificada un tercer domingo de Pascua, como hoy. La reliquia colocada en este altar, es cabello de la beata nicaragüense que ejerció su apostolado en nuestra querida patria de Costa Rica.



