Este domingo IV de Pascua, conocido como Domingo del Buen Pastor, llevó a Mons. Juan Miguel Castro Rojas a celebrar el sexto día de la novena en honor a San Isidro en dos poblados de la Parroquia de Puerto Jiménez, concretamente en Palo Seco y Miramar de Sierpe.

Otra de las preocupaciones que identifican los pobladores radica en que las nuevas generaciones ya no quieren ni saben trabajar en el campo, lo que trae un distanciamiento con las raíces productivas, encarecimiento de la producción y hasta lentitud en los procesos productivos. Así mismo, algunos interpretan que el mismo proceso de educación está generando personas que dependan de un salario, y lamentablemente no se enseña a emprender, a llevar adelante sus propios proyectos, y todo esto hace que no se tengan sucesores en los trabajos de las propias fincas.

Durante la jornada, Mons. Juan Miguel Castro Rojas, Obispo de San Isidro, al hablar con los campesinos constató una vez más la realidad que afronta el campesino, cómo sus productos son pagados a precios muy bajos y las luchas que han de enfrentar para continuar en medio de todos los retos; por ello, reconoce su labor tan importante para la sociedad, son quienes hacen posible que lleguen alimentos hasta nuestras mesas, pero con dolor siguen siendo poco valorados. Aquí, en estas zonas, mención especial han de tener los campesinos, debido a las altas temperaturas y el sol tan fuerte que desafían diariamente para llevar a cabo su misión.

Ahí, comunidad del cantón de Osa, localidad con más altitud atendida por la Parroquia de Puerto Jiménez, poseedora de magníficos paisajes, comunidad que sin duda refleja la sencillez, fe y vida campesina a ejemplo de lo que es San Isidro Labrador. Así, tras la Eucaristía, se concluyó con un ágape entre los vecinos.





