Ésta no es una frase hecha. Es el eco de semanas enteras sin descanso, de madrugadas frías afinando detalles, noches largas de desvelos y cansancios, receptores, reuniones, negociaciones, manos que conectan cables mientras el corazón late más fuerte que nunca. Allá, en las entrañas del imponente Chirripó, desde ya un equipo internado, respirando montaña, desafiando …



