La región sur del país vivió un intenso fin de semana de fe con la visita de Mons. Mark Gerard Miles, Nuncio Apostólico en Costa Rica, quien presidió la Eucaristía y celebró junto a cientos de fieles el IV Domingo de Cuaresma. El representante del Santo Padre compartió con las comunidades católicas de la zona sur en dos significativas celebraciones: primero el sábado por la tarde en Buenos Aires y luego este domingo por la mañana en la Catedral de San Isidro.

Tras la solemne celebración litúrgica, la noche se engalanó con diversas expresiones culturales y de fraternidad. Cantos, presentaciones artísticas y una deliciosa cena fraterna permitieron prolongar el ambiente festivo, en el que los fieles compartieron con el Nuncio Apostólico en un clima de cercanía, alegría y profundo sentido eclesial.

En esta celebración del IV Domingo de Cuaresma – Domingo Laetare, durante la homilía el prelado compartió su reflexión con la comunidad presente, dijo en Buenos Aires: “si hay un motivo concreto de alegría en la vida de la Iglesia, es el Bautismo, cada vez que una familia trae a su hijo a la pila bautismal se percibe la emoción con la gratitud con el deseo de que esa nueva vida sea puesta bajo el cuidado de Dios”. Así mismo, en Catedral, recordando que la pureza recibida en el Bautismo la podemos mantener gracias a la Reconciliación, exhortó a todos a convertirse en una voz que lleve el mensaje de atraer a todos a este sacramento del perdón.

El momento fue introducido por las palabras de una niña quien, en nombre de todos los presentes, expresó un mensaje de cariño y gratitud. Con sencillez, pidió al Nuncio transmitir saludos al Papa León XIV y llevar hasta él el agradecimiento de esta comunidad que, durante este IV Domingo de Cuaresma, vivió un verdadero encuentro de fe, esperanza y comunión con la Iglesia universal.




