Este domingo V de Cuaresma, fue el escenario litúrgico para el cierre de la Visita Pastoral que Mons. Juan Miguel Castro Rojas, Obispo de San Isidro, realizó en la Parroquia de Potrero Grande desde el pasado lunes 11 de marzo. La última jornada estuvo marcada por una breve agenda que incluyó la celebración eucarística y un compartir con los niños.
Durante la homilía, Mons. Castro, refiriéndose a Jesús y su Palabra, dijo: su muerte nos da vida, su muerte nos da resurrección, su muerte nos da nos viene a abrir las puertas del cielo, nos viene a dar lo mejor que necesitamos. Y de seguido nos dice: “El que se ama a sí mismo se pierde, pero el que se gasta, el que renuncia a todo en esta vida, el que muere a todo en esta vida ganará la otra vida para siempre. A eso estamos llamados”, precisó el prelado.

Refiriéndose a la comunidad, dijo: “y qué decir de ustedes, qué gente más maravillosa son ustedes, que gente más linda son, se los digo de todo corazón. Cómo no disfrutar uno de lugares así con gente sencilla, humilde y generosa como son ustedes, gente trabajadora, gente honesta, gente recta, gente fiel, cómo no gustar de un lugar tan hermoso como esta parroquia”.

Y resaltó, lo que, a su juicio, es una actividad importantísima para la vida parroquial: “he visto una comunidad parroquial que adora a Jesús Eucaristía, y eso me encanta muchísimo, porque desde muy joven he sido adorador eucarístico, y quiero motivarlos aún más, a los que no son adoradores eucarísticos aquí en El Centro, que aquí está Jesús Eucaristía. Y en cada una de las comunidades ahí en la capilla está Jesús. No dudo que una comunidad parroquial que adora a Jesús será una comunidad parroquial que siempre estará protegida por Jesús, será una comunidad parroquial que siempre estará bendecida por Jesús, será una comunidad parroquial que siempre ante la adversidad van a poder seguir adelante”.

La actividad del domingo se complementó con el compartir para los niños; así, en un ambiente de fiesta y alegría se tuvieron piñatas, alegría y sana distracción, acompañado de un espacio de diálogo entre el Obispo y los niños.




