Este 28 de marzo, con ocasión de la Misa Crismal, celebración propia del Jueves Santo en la cual el Obispo bendice y consagra los óleos sagrados; también, se celebró el primer jubileo, esto en el marco del 70 Aniversario Diocesano, esta celebración, fue dedicada a los sacerdotes.
La celebración, contó con gran participación de fieles laicos representativos de todas las regiones diocesanas, así como también con la presencia de algunas expresiones de vida consagrada; sin olvidar, el gran número de sacerdotes diocesanos y religiosos, propios y foráneos, que sirven en nuestra Iglesia con tanta entrega y convicción, y que durante esta semana llevan esperanza en nombre de Dios.

Y dirigiéndose a los sacerdotes, les dijo: “Somos llamados a ser profetas […] Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad. Es ungido con óleo sagrado, para que la mano de Dios esté siempre con él y su brazo lo haga valeroso”.

Y dejándose guiar por las preguntas del escrutinio propuesto en el rito de Ordenación Sacerdotal, el Obispo exhortó a la meditación y a la fidelidad en el ministerio. “Nuestro Dios es bueno y nos llamó a la vida sacerdotal. Miró nuestro interior y pensó que podríamos colaborar con la misión encomendada a la Iglesia de anunciarlo por todo el mundo”, precisó el prelado.

“La vida sacerdotal es para servir y no ser servidos, tal y como lo afirma el Señor”, razón por la cual, el prelado recordó la importancia de mantener la devoción y celo apostólico en la Iglesia que ha de ser sinodal y en salida.




