Este domingo 7 de abril, en el contexto del Domingo in Albis, hemos vivido y celebrado a Jesús de la Divina Misericordia en nuestro Santuario Diocesano, como es ya costumbre, peregrinando desde el Liceo Unesco, así como de otros puntos, entre ellos Quebradas y Miravalles, manifestando la fe con adornos a la vera del camino, cánticos de júbilo, rezos de la coronilla y signos de absoluta confianza.

Para esta ocasión, la homilía de la misa patronal estuvo a cargo del P. Elí Quirós López, actual Rector del Santuario quien, con la Palabra de Dios recordó las características propias de la comunidad eclesial que sigue a Jesús; al respecto precisó: “la comunidad cristiana ideal, que nace del Espíritu y del testimonio de los Apóstoles, en primer lugar, es una comunidad formada por personas muy diversas, pero que abrazan la misma fe y; en segundo lugar, es una comunidad de creyentes que tienen una misma fe, un corazón y una sola alma, no puede ser una comunidad donde cada uno empuja para su lado preocupándose en defender sólo sus intereses personales, tiene que ser una comunidad donde todos avanzamos en la misma dirección”.

Llamados así a amar, debemos superar los miedos y las inseguridades, “los discípulos antes de que Jesús se les apareciera reflejan la inseguridad y el desamparo que sienten ante este mundo hostil que condenó a muerte a Jesús, pero de repente el mismo Jesús aparece en medio de ellos, el crucificado está vivo, la muerte no lo venció. Los discípulos ya no son huérfanos, ni están abandonados a la hostilidad del mundo, Jesús Resucitado es punto de referencia, factor de unidad, fuente de Vida. A partir de ahora, los discípulos de Jesús no tienen por qué vivir paralizados por el miedo”, recordó el Padre Quirós haciendo un insistente llamado a asumir la misión que Jesús nos encomienda.

Para terminar su intervención, volviendo la mirada a Tomás recordó la importancia de valorar la comunidad, la comunión, la unidad; “Tomás estaba fuera de la comunidad, y en lugar de integrarse y participar de la misma experiencia que los demás discípulos tuvieron en comunidad, pretende obtener para sí una demostración privada de Dios. Tomás representa a quienes viven encerrados en sí mismos, quienes están afuera, quienes ignoran el testimonio de la comunidad y que, por tanto, ni siquiera notan los signos de Vida Nueva que en ella se manifiestan. Pero, ocho días después, Tomás ya está nuevamente integrado en la comunidad, y es allí donde se encuentra a Jesús Resucitado, y esta experiencia es tan impactante que, del corazón entregado de Tomás, surge una extraordinaria declaración de fe, una de las más hermosas de toda la Sagrada Escritura: ¡Señor mío y Dios mío! También nosotros que estamos llamados a creer sin haber visto ni tocado, podremos tener la misma experiencia que tuvo Tomás, porque es en el encuentro con el amor fraterno, con el perdón de los hermanos, con la Palabra proclamada en comunidad, con el pan eucarístico compartido, que descubriremos y experimentaremos a Jesús Resucitado”.

Pastoralmente, instamos a la oración ferviente y constante por este regalo que Dios por medio de la Iglesia hace a esta comunidad; al mismo tiempo que, se anuncia la visita oportuna que el Señor Obispo junto a su primer párroco, harán a cada una de las comunidades que integrarán esta parroquia en la semana previa a su constitución.

“Como siempre se distinguieron ustedes, trabajaron fuerte y muy pronto el Santuario al menos en su estructura física estaba casi a punto; meses después de mi partida, pude venir a visitarles cuando con gran alegría ustedes aquel 24 de enero del 2014 vieron la consagración de su templo querido por manos de Mons. Guillermo Loría Garita. Tras arduas sesiones del Consejo Presbiteral, ya con Mons. Fray Gabriel Enrique Montero Umaña, tuvimos la dicha de que se les diera la dignidad de Santuario en abril del 2019 y; recientemente, Dios quiso por medio de Mons. Juan Miguel que el pasado 1 de junio del 2023, hace menos de un año, se considerara ya cuasiparroquia. Estando nuevamente con ustedes, puedo recordarles que todo esto es obra de Dios, por eso les insto a mirar siempre la mano de Dios, a buscar la unidad y a poner la mirada y el corazón en Él, sólo en Él, en su misericordia. Por lo demás, nosotros somos sólo siervos inútiles, que hemos hecho únicamente lo que teníamos que hacer. Que Dios los bendiga a todos”.




